La intervención se desarrolló durante la tarde del miércoles, luego de que la Policía reuniera elementos suficientes a partir de una denuncia que alertaba sobre amenazas agravadas por el uso de armas de fuego. Con esa información, se avanzó de manera ordenada y bajo estrictos protocolos, priorizando la seguridad de los vecinos y del propio personal actuante.
Una vez dentro del domicilio, los efectivos confirmaron la presencia de proyectiles calibre 22, lo que dio sustento a la denuncia inicial. A partir de ese momento, el operativo comenzó a revelar un escenario más complejo. En el lugar también se encontró una moto Honda 190cc. que, tras ser verificada, presentaba pedido de secuestro activo por robo en Neuquén, lo que permitió sumar una nueva línea de investigación.
El punto más sensible apareció al continuar con la requisa. En distintos sectores de la vivienda se detectaron 397 dosis de cocaína lista para lea venta, junto a una piedra compacta del mismo material. Las pruebas de orientación realizadas por personal especializado confirmaron que se trataba de cocaína fraccionada para la venta, lista para su distribución. El hallazgo se completó con una balanza de precisión, teléfonos celulares y una suma considerable de dinero en efectivo, elementos típicamente asociados al narcomenudeo.
Frente a este escenario, se dio inmediata intervención a los organismos correspondientes, lo que permitió asegurar la droga y el resto de los elementos sin demoras, y avanzar con una respuesta judicial acorde a la gravedad del caso. La articulación entre las distintas áreas fue determinante para que el procedimiento se desarrollara sin incidentes.
Como resultado, el joven que residía en la vivienda quedó detenido e incomunicado, vinculado a una causa federal por estupefacientes, además de responder por el encubrimiento del vehículo robado y la investigación por amenazas que dio origen al allanamiento. La rapidez en la actuación permitió cortar de raíz una situación de violencia y comercialización ilegal, con impacto directo en la seguridad de la comunidad.
El operativo refleja un trabajo policial sostenido y preciso, que partió de una denuncia concreta y terminó desarticulando una actividad delictiva más amplia. Cada elemento secuestrado representa una acción preventiva concreta y una respuesta firme del Estado frente a hechos que ponen en riesgo la convivencia y la tranquilidad de los barrios.