La malla antigranizo pasó a ser un cambio estructural y necesario para producir fruticultura de calidad. Frente a eventos climáticos más frecuentes e intensos, protege la producción, mejora la calidad de la fruta y brinda previsibilidad en las cosechas. El Gobierno de Río Negro trabajó en un esquema de financiamiento, logrando un monto cercano a los $39.000 millones, con distintas alternativas adaptadas a cada necesidad.